Compartir
Anunciate con Nosotros
Anunciate con Nosotros

En la calle de Fresno 240, colonia Santa María la Ribera, de la Ciudad de México, detrás de una puerta metálica negra, herrumbrosa, se ubica una vivienda en ruinas, de apenas 5 departamentos.
Para acceder a las viviendas hay que cruzar un pasillo angosto, flanqueado por una barda inclinada. La cuarteadura de una pared, recubierta por una delgada capa de yeso, tiene un agujero hondo, que se desmorona al deslizar la yema de los dedos, dejando caer un polvo color ocre al suelo.
En este predio, con riesgo estructural, a punto del colapso, sus inquilinos viven otro drama: Ana María Yáñez Barraza, de 59 años, María de los Ángeles Cruz, de 59 años, y Celia Fragoso, de 78 años, además de su hijo Juan Nieves, de 46 años, fueron defraudados por Alicia Corona, quien se ostenta como dirigente y gestora de créditos de vivienda, con el aval del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI).
Todo comenzó hace 10 años, cuando una de las habitantes de Fresno 240 y 242 (el predio en conjunto abarca ambos números), convenció al dueño de iniciar trámites ante el INVI, para buscar la construcción de un conjunto de departamentos

En la calle de Fresno 240, colonia Santa María la Ribera, detrás de una puerta metálica negra, herrumbrosa, se ubica una vivienda en ruinas, de apenas 5 departamentos. Foto: Erick Baena, SinEmbargo.
Ana María, junto a su esposo, Miguel Ángel Rodríguez Minor, de 61 años, renta el interior 1 desde hace 27 años.
Hace 10 años, Graciela Vizcaíno, quien falleció hace más de un lustro, y Graciela Santiago Pérez, se convirtieron en sus primeros representantes ante el INVI.
“Ellas nos prometieron gestionar la expropiación del predio y, luego, la construcción de viviendas nuevas”, cuenta Ana María.
En 2010, Alicia Corona, recomendada por Graciela Santiago, se presentó con los inquilinos y se propuso como su representante ante el INVI. Llegó con una promesa: gestionar de forma pronta la construcción de una vivienda en ese predio, valiéndose -les aseguró- de los contactos que tenía en dicha institución.
Así empezó la pesadilla inmobiliaria para los habitantes, quienes confiaron en ella y le firmaron un documento que la reconocía como su representante.
Corona inició las gestiones de compra-venta del predio ante el INVI. Guillermo Knochenhauer Müller, propietario del inmueble, afirman los inquilinos, se opuso a la figura de expropiación. Entonces Corona inició las gestiones de compra-venta del predio.
Para que la compra procediera, les aseguró Corona, los vecinos tenían que pagar la cuenta acumulada de agua y predial, deuda que el dueño se negaba a liquida

El fraude comenzó cuando una de las habitantes de Fresno 240 y 242 (el predio en conjunto abarca ambos números), convenció al dueño de iniciar trámites ante el INVI, para buscar la construcción de un conjunto de departamentos. Foto: Erick Baena, SinEmbargo.
También les solicitó cubrir el pago de los dictámenes técnicos, además de otros estudios (mecánica de suelos y otros trámites, como antecedentes registrales, libertad de gravamen, entre otros), bajo el argumento de que el instituto no financiaba eso. No obstante, el numeral 4.6.2, de las Reglas de Operación (ROP) del INVI, establece un techo de financiamiento para la realización de diversos estudios.
Por ejemplo, para el Dictamen de Factibilidad Histórica, Artística y/o Patrimonial, se establecen 80 veces la Unidad de Cuenta de la Ciudad de México (UCCM). El valor de la UCCM “será el que se determine en la Ley de Ingresos de la Ciudad de México del ejercicio fiscal vigente”. Para 2019 el valor de la UCCM es de 84.49. Si ese estudio se realizara hoy en día, se podrían solicitar hasta 6 mil 759.2 pesos.
Ana María, cuenta, le entregó a Corona la cantidad de 30 mil 191.40. Y no sólo eso, sino que aportó un monto extra:
“A mí me recibió un cheque por 40 mil pesos, para apartar una vivienda adicional a la que me correspondía, pues yo tenía a mi hijo aquí, viviendo conmigo”.
Después, Corona le dijo que el instituto le había quitado su derecho a una vivienda adicional. En ese sentido, el numeral 5 de las referida normatividad, “Otorgamiento de crédito”, en el apartado “Condiciones generales de aprobación”, especifica que para clasificar la demanda en el Programa Vivienda en Conjunto se seguirán -entre otras- las siguientes reglas:
“Demanda desdoblada. Procede sólo con los ocupantes del predio que con el carácter de cohabitantes constituyen una familia con independencia económica, sea cual fuere el parentesco que tengan con los jefes de familia reconocidos como demanda original, cuando puedan comprobar documentalmente que han habitado en la misma unidad de vivienda durante los tres años inmediatos anteriores a la fecha de la primera visita de censo aplicada por servidores públicos de este Instituto. Para ello deberán presentar documentación oficial a nombre del cohabitante y éste debe ser distinto del titular original”.

Anunciate con Nosotros