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Crisis humanitaria de dimensiones históricas, cuatro mil 206 homicidios dolosos en el primer bimestral de 2018 -cifra superior en 11 por ciento a la del mismo lapso del año pasado- y en la memoria las tragedias de Ayotzinapa, Tlatlaya y Tanhuato. Esa es parte de la fotografía doce años después de que el Gobierno mexicano iniciara una batalla en contra del crimen organizado en todas las entidades del país. Es también el legado que el próximo 1 de diciembre recibirá Andrés Manuel López Obrador de las manos de Enrique Peña Nieto cuando se realice el cambio de poderes.

¿Qué sigue en materia de Seguridad en México? Por lo pronto, el propuesto Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, dejó claro que la dependencia que tendrá a su cargo prescindirá de la Guardia Nacional, propuesta en campaña por Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo. El todavía Senador, informó en una entrevista a las afueras del edificio de la Cámara Alta que esta corporación no será incluida en la iniciativa de reformas a la Ley de la Administración Pública Federal.

A la hora de evaluar la decisión, cuando aún faltan cuatro meses para que se inicie el nuevo Gobierno, especialistas en Seguridad Nacional y Derechos Humanos coinciden que la violencia en México ha llegado a un grado tan crítico que bien vale la pena dar espacio a los diagnósticos y a la reflexión sobre las políticas públicas frente al fatídico panorama, más allá de si el Presidente electo cumple o no con sus promesas de campaña.

“(Dar marcha atrás a la Guardia Nacional) es la decisión correcta. Ya no estamos en tiempos de campañas. Estamos en tiempos de construir una política pública en un país en el que no hemos logrado avances sustantivos en la materia. Aunque sí los hay. Pero desde 1997, desde que Zedillo integró el Consejo Nacional de Seguridad e ingresó al sector de las fuerzas armadas en la materia, hemos experimentado y hasta jugado varias de las alternativas para combatir el crimen”, expresa Arturo Alvarado Mendoza, investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México (Colmex).

El análisis de Francisco Rivas, Director general del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, también indica que la decisión es positiva. Se pregunta: “¿Por qué una guardia civil cuando ya tenemos Policía Federal? Lo mismo ocurrió con la Gendarmería (cuerpo propuesto en campaña por Enrique Peña Nieto que no aterrizó en sus funciones). No estoy en contra de una Guardia Nacional ni una Gendarmería, el tema es por qué y para qué. Formar y cuidar a las instituciones nos cuesta tanto. Me parece muy positivo que no lo hagan sin diagnóstico”.

La Guardia Nacional fue tema de campaña. Candidato de la coalición “Juntos haremos Historia”, López Obrador la incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo que aún puede leerse en el sitio Proyecto 18.  Cuando se registró como precandidato a la Presidencia, el 12 de diciembre del año pasado, y en el anuncio de la creación de la Secretaría de Seguridad Pública también aludió a su intención.

En el pasado inmediato está la experiencia de la creación de la Gendarmería, una propuesta electoral de Enrique Peña Nieto para combatir al crimen organizado y alcanzar un “México en paz” que incluso, firmó ante Notario. Dos años después de tomar posesión, en 2014, el Presidente encargó a la Comisión Nacional de Seguridad la creación de ese cuerpo concebido para reformar a la Policía Federal. Hoy, más bien es la séptima división de esa corporación.

“El Presidente dijo algo en campaña y lo tuvo que cumplir. Trataron de ajustar una propuesta”, evalúa Rivas. “La gente para la Gendarmería, la volvieron a capacitar. Se invirtió esfuerzo institucional en eso. Seguramente esos elementos fueron fortalecidos. La Gendarmería sí sirve, pero no sé si es lo necesitamos”.

47 días después de que el Instituto Nacional Electoral reconociera que AMLO era el triunfador indiscutible de las elecciones presidenciales, Pablo Monzalvo, especialista en Seguridad en la Universidad Iberoamericana (UIA) avala que se retroceda en formar este cuerpo. “Qué bueno que se echaron para atrás. Cualquier propuesta nueva en esa materia hay que revisarla muy bien para que de resultados. Si hubo un cambio de Gobierno, una transición, en la Seguridad del país debe haber también un cambio que obedezca más al cuidado y la reflexión”.

Según el Capitán de Fragata del Cuerpo General Diplomado del Estado Mayor, Alan Ruiz Moreno, en su libro “Sobre la Guardia Nacional en México”, este cuerpo es una fuerza pública de características militares, conformada por ciudadanos, que obedece las órdenes de los Gobernadores estatales. Su objetivo es brindar seguridad y defensa a los pobladores para contribuir con el desarrollo nacional. Está sustentada en la Constitución.

AMLO, en su plan, indicó que la Guardia estaría integrada por 214 mil 157 soldados y 55 mil 574 marinos bajo el mando de oficiales del Ejército y de la Marina. “Se trata de aprovechar el conocimiento y la disciplina de estas fuerzas, así como todos sus recursos materiales (vehículos, cuarteles e instalaciones), con el propósito de garantizar la seguridad de los mexicanos y devolver la paz al país”, se leía en el texto de la propuesta.

Para los especialistas, la propuesta no quedó clara, como tampoco ha quedado clara la política de Seguridad en general.  “Conocemos algunos detalles alrededor de la política de justicia, incluso de amnistía, pero no necesariamente ello tendrá impacto directo en la Seguridad. Se han planteado objetivos, pero aún no acción. Aún faltan cuatro meses y las verdaderas acciones se van a escuchar el año próximo”, expone Rivas.

El especialista se remite a la campaña electoral de los pasados meses: “En “México Seguro” nos dimos a la tarea de revisar las propuestas de los candidatos. El que tenía menos claridad era precisamente AMLO. Qué bueno que ahora no intentan justificar lo injustificable”.

Para el sociólogo Arturo Alvarado Mendoza, la propuesta de la Guardia Nacional siempre careció de claridad. “Se hablaba de la guardia rural. En muchas Constituciones de nuestro país, en los artículos más ancestrales hay defensas locales. Esto terminaba en un debate en el que no hay claridad. Los organismos de las fuerzas armadas no estaban de acuerdo con esa propuesta”. Fsur.

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