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No es un pecado, ni es propia de género masculino. Qué se conmemora. Además, consejos de Alessandra Rampolla.

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Desde 1995 se institucionalizó que mayo es el “mes de la masturbación” en Estados Unidos, mientras que en otros países directamente se celebra el 28 del mismo mes. ¿La razón? La médica estadounidense con descendencia afroamericana Joycelyn Elders había hablado públicamente en la ONU sobre los beneficios de esta práctica y la necesidad de educar a las nuevas generaciones al respecto, para dejar de lado el tabú.

Esta médica avanzada para su época, quien también estaba a favor del aborto, dijo en diciembre del 94: “Creo que es algo propio de la sexualidad humana que debería de ser enseñado”. Esta respuesta causó revuelo entre quienes la escucharon y también le costó el puesto: la Casa Blanca (presidida en ese momento por Bill Clinton) le retiró su apoyo a quien hasta ese momento ocupaba un cargo similar al de Ministra de Salud.

Tan sólo un par de décadas atrás, la masturbación -desde lo discursivo- era uno de los privilegios reservados exclusivamente a la masculinidad o era directamente condenado por las religiones mayoritarias.

En la actualidad, la Ley de Educación Sexual Integral se plantea, como una de sus metas, derribar tabúes sexuales desde la mismísima infancia y adolescencia: “Si la mujer recibe caricias no debe negarse al coito” es uno de ellos, un prejuicio machista muy arraigado.

Pero también la masturbación es otro de los mitos compartidos. La demonización de esta práctica habitual y natural formó parte de la educación de muchas generaciones: “La masturbación es un comportamiento sexual sano y normal en hombres y en mujeres que se inicia en la infancia, se intensifica en la adolescencia y puede continuar en la adultez”, dice en uno de los textos que apoyan la ley. Lo patológico, entonces, es la angustia y los sentimientos de culpa que derivan de la represión social en torno a ella.

Conocerse antes, explorar el cuerpo y el deseo en solitario (o acompañadas de juguetes sexuales) es el mejor camino para alcanzar el placer y para lograr relaciones sexuales más satisfactorias con otros. Pero, hablemos del hito fundamental de la masturbación, ¡el orgasmo!

QUÉ DICE LA SEXÓLOGA MÁS FAMOSA SOBRE LA AUTOEXPLORACIÓN

En el libro Alessandra te lo cuenta todo, la sexóloga Alessandra Rampolla desarrolla la importancia del autoconocimiento para aumentar la calidad sexual y la respuesta orgásmica. Aquí, un fragmento que aborda este tema:

“La mejor manera de alcanzar tu orgasmo es haciendo exactamente lo que has hecho hasta el momento —encargándote de estimular tu clítoris y tomando las riendas de tu placer sexual—. Aprovecha para educar a tu pareja respecto de tu clítoris, y comiencen a disfrutar plenamente de las sensaciones tan intensas de placer que éste te puede proporcionar.

Según la reconocida sexóloga norteamericana Betty Dodson, “un orgasmo es un orgasmo es un orgasmo”. Su mecánica no varía, independientemente del camino que se tome para llegar hasta él —sea vaginal, clitoridiano, mezclado, etc.—, pero sí hay caminos que con mayor seguridad te llevarán a experimentar y disfrutarlo del todo.

El orgasmo “vaginal”, u orgasmo logrado a través de la estimulación de la vagina, realmente no es tan común como muchos piensan. Las estadísticas indican que sólo un 25% de las mujeres logran excitarse al punto de orgasmo a través de este tipo de estimulación solamente.

Para lograr un orgasmo con certeza, es necesario que se estimule el principal órgano de placer sexual en la genitalia femenina: el clítoris. Este maravilloso órgano es particularmente sensible y su única función, a diferencia de su equivalente erótico masculino, es proveer placer sexual a la mujer. El tejido del clítoris es derivado del mismo material embrionario que el pene y es el correspondiente erótico funcional de ese órgano masculino, superándolo incluso con el doble de terminaciones nerviosas en relación al glande del pene. El clítoris es una estructura grande y compleja internamente, que hunde sus raíces dentro del aparato genital femenino, sobre el techo del conducto vaginal.

La vagina, por otra parte, no cuenta en sí misma con tejidos que reaccionen a la estimulación erótica. Su área más sensible es la correspondiente al punto G, que no es más que parte del clítoris interno. Por lo tanto, las sensaciones vaginales más intensas se generan por una estimulación indirecta del clítoris.

La estimulación vaginal puede resultar placentera de por sí, pero no suele ser suficiente para, en la gran mayoría de los casos, llevar a una mujer a su orgasmo. Si la meta es poder tener un orgasmo mientras tu pareja te está penetrando, entonces será necesario que añadas caricias directas a tu clítoris de manera simultánea a la penetración vaginal. Esto puedes lograrlo de varias maneras: tu pareja puede acercar su mano a tu clítoris y estimularte a la vez que te penetra, puedes tú hacerte cargo tocándote mientras eres penetrada, pueden incorporar un vibrador para que recibas estimulación clitoridiana durante la penetración, o encontrar posiciones en que tu clítoris tenga roce constante con su hueso púbico durante la penetración. En este último caso, ten cuidado de no excederte, porque tanto roce puede irritar tu tejido genital”. Fsur.

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