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A cambio quiere 25 mil mdd para el muro

Ap / Reuters

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este miércoles que está abierto a la posibilidad de que los dreamers puedan naturalizarse como estadounidenses en 10 o 12 años, aunque también quiere 25 mil millones de dólares para construir el muro en la frontera con México.

“Lo haremos paulatinamente. Va a suceder en algún punto del futuro, a lo largo de un periodo de 10 a 12 años”, dijo el presidente a los reporteros.

Dijo que propondrá un presupuesto de 25 mil millones de dólares para la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, y 5 mil millones de dólares para otras medidas de seguridad.

Los dreamers, jóvenes inmigrantes que llegaron ilegalmente al país cuando eran niños, contaban con protecciones contra la deportación y el derecho a trabajar legalmente en Estados Unidos bajo el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia(DACA, por sus siglas en inglés), promulgado durante el gobierno del presidente Barack Obama.

Sin embargo, en septiembre pasado, Trump anunció que pondría fin al DACA, pero le dio al Congreso hasta marzo para que encuentre una solución legislativa.

La Casa Blanca dijo más temprano este miércoles que divulgaría la próxima semana un marco para la ley de inmigración, que cree que podría recibir apoyo tanto de los republicanos como de los demócratas en el Congreso.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo que los lineamientos que se presentarán el próximo lunes “representan una solución negociada que pueden respaldar los miembros de ambos partidos”.

El mandatario expresó su confianza de que se puede concretar un acuerdo al respecto.

Afirmó que los “dreamers” no deberían preocuparse. “Díganles que no se preocupen, ¿de acuerdo? Díganles que no se preocupen. Resolveremos el problema”, indicó, aunque agregó que abordar el estatus de sus padres, que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos, era “complejo”.

De esta forma, el Gobierno busca resolver la disputasobre el destino de los jóvenes inmigrantes conocidos como “dreamers” que dividió al Congreso estadounidense y generó una breve paralización del Gobierno federal esta semana.

La Casa Blanca parecía intentar tomar control del proceso en medio de críticas de que el presidente no ha asumido el suficiente protagonismo durante las negociaciones recientes y ha enviado mensajes contradictorios que en repetidas ocasiones han trastocado las negociaciones cuando se estaba a punto de llegar a un acuerdo.

“Después de décadas de que el Congreso no ha actuado, es momento de trabajar juntos para resolver este tema de una vez por todas”, declaró Sanders.

Los senadores de ambos partidos realizaban un nuevo intento por alcanzar terreno común en materia migratoria, pero los líderes aceptaron que no será sencillo y ya adjudicaban culpas en caso de que fracasara.

Alrededor de tres docenas de senadores de ambos partidos se reunieron el miércoles en privado, y dos altos legisladores señalaron que intentarán presentar un acuerdo basándose en las sugerencias de sus colegas. El objetivo es crear una legislación por consenso que presente un punto de partida para el debate migratorio en el Senado, que se prevé comience el 8 de febrero, dijeron el senador republicano John Cornyn y su colega demócrata Dick Durbin, quienes son los de segundo mayor rango en sus respectivos partidos.

“Somos el Senado, tenemos nuestra propia responsabilidad bajo la Constitución, y decidimos en esta sala seguir adelante”, dijo Durbin. “Si el presidente tiene algunas ideas que quiera compartir, desde luego que las revisaremos”. Fsur.

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