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Disraelí E. Ángel Cifuentes

El artículo de ayer donde se daba a conocer la vida opulenta del regidor comiteco, José Valenti Manzo Monjaraz, debe contextualizarse.

No se le puede quitar una sola coma, porque todo lo dicho es verdad, pero cabe precisar el contexto que lo generó: un desencuentro con el autor de estas líneas, debido a una falta de respeto, por un lado, y a las presunciones que cotidianamente realiza en redes sociales, por el otro.

Uno y otras evidencian una fuerte contradicción; hay una diferencia abismal entre lo que presume en redes sociales y lo que realmente ocurre, situación que, por cierto, se repite en los integrantes del círculo político inmediato en el que se desenvuelve, y que llevó al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Comitán a una estrepitosa e inesperada derrota electoral en julio del 2015.

Y lo que presume es una cercana y personalizada atención a los ciudadanos, cuando en realidad Valenti Manzo Monjaraz vive en su propio mundo, volando muy por encima de las nubes, alejado del bullicio popular.

Pero aprovecha alguna ocasión en que tiene alguna casual cercanía con un ciudadano común para tomarse la “selfie” y darle vuelo en los medios de difusión a su mano para dar una imagen totalmente opuesta a lo que realmente es.

Prueba de ello fue lo ocurrido entre el político y el autor de estas líneas, con un encuentro fortuito, totalmente azaroso, que derivó en un saludo (pese a mis prisas y gracias a su insistencia) e intercambio de números telefónicos.

Por las mismas prisas acordamos un intercambio de comunicaciones vía celular, que al final no fructificó debido a que el señor regidor plurinominal verde dejó en “visto” todos y cada una de los mensajes enviados.

Si el contenido de los mensajes enviados versaba sobre solicitudes de gestorías ante el Presidente del Congreso, Eduardo Ramírez Aguilar, a favor de los perritos en situación de calle en la ciudad de Comitán ya es lo de menos. El señor regidor Valenti Manzo tiene derecho a no interesarse en ningún tema de orden ecológico si así lo considera mejor. Era suficiente un “No”, o un “déjame verlo”, que es en los políticos la clásica forma de darle tiempo a una futura negativa, jamás expresa.

Pero no hubo ni lo uno ni lo otro. Lo que se dio fue una desatención y, en los hechos, una negativa a una gestoría a favor de un tema ecológico de la ciudad de Comitán y, en realidad, de toda la entidad.

Por eso presumir de una cercanía al pueblo y luego no responder de ninguna manera a una solicitud, que es idéntico a negar un derecho de petición, es una contradicción que pone en evidencia una falsa careta, o lo que es lo mismo, saca a flote el rostro de un auténtico político: el demagogo.

De tal modo que luego de exhibir su realidad de auténtico político, del que come del trabajo de los chiapanecos de abajo, es complicado que Valenti Manzo atienda dicha solicitud, a pesar de que es su obligación.

Pero ese fue el contexto de la nota, y estamos en total disposición a seguir debatiendo el tema expuesto, o los que se sacaron a colación, y los que sean necesarios, toda vez que se trata de un personaje de la vida política y, como tal, está sujeto al escrutinio popular. Fsur.

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