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Socoltenango, Chiapas. – Muy caro le está saliendo al erario socolteco la separación del edil de su esposa, la Primera Dama de Socoltenango, Socorro Avendaño Vidal, quien echó de la casa al alcalde priista, Fernando Bassoul Ponce.

La razón de ello es que desde entonces, Bassoul Ponce no deja de emborracharse, día a día, y corre el riesgo de convertirse en un bebedor consuetudinario, lo que en términos coloquiales le llaman “teporochos”.

Ramiro Aguilar Avendaño, habitante de este municipio, recordó que el presidente municipal socolteco se pasó borracho los días de la feria, en honor a la Virgen de la Candelaria, sin el menor rubor, lo cual no ha sido la costumbre de los políticos de este lugar.

“El presidente no guardó compostura, tomaba públicamente, y salía cada noche de las cantinas instaladas en pleno centro con ayuda de Rigoberto Muñoz Meza, quien lo ayudaba a cargarlo, subirlo a la unidad y llevarlo hasta la 10ª. Sur o calle Niños Héroes, donde ahora se hospeda.

En todo momento tuvo ayudantes que lo cuidaban, evitaban tomas de imágenes y lo sacaban cargando rumbo a su camioneta”, relató.

Agregó que el edil socolteco no puede superar que haya sido corrido de su propia casa, y por  eso ya no para de tomar. Lo malo de todo es que esas borracheras las está pagando con recursos de la Tesorería, pues al día siguiente de la borrachera mandan a algunas de las secretarias de la presidencia a exigir una factura por el concepto de “consumo de alimentos”, cuando lo que realmente consume son cervezas o licor. Fsur.

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