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Frontera Comalapa, Chiapas. – Jorge Luis Aguilar Meléndez, Víctor Hugo Ruiz, Manuel Ventura (El Rey de la Basura o El Poblano) y Pepe Santiago son los que toman las decisiones en la presidencia municipal comalapense.

El presidente, Jorge Antonio Aguilar Lucas, es el pelele. Sólo lo tienen de mero adorno. Está peor que las alcaldesas que fueron colocadas como candidatas a tres días de la elección y cuyos maridos figuraron en la boleta electoral.

No hay reunión importante ni discusión trascendental donde no aparezcan estos personajes, a quienes les sobra colmillo y saben muy bien manipular al alcalde Lucas, quien parece haber sido afectado por tanto consumo de alcohol.

Lo peor de todo no es eso.

Lo peor de todo es que ni siquiera el Cabildo es tomado en cuenta.

Si el presidente es un pelele por tantas neuronas quemadas durante las borracheras, el cabildo integrado por diez regidores y un Síndico Municipal también están convertidos en algo peor que un cero a la izquierda.

Nadie los toma en cuenta. Ni al Síndico, ni a los regidores tricolores ni a los plurinominales. Están de puro parapeto. Es como si no existieran. Es como si no trabajaran pero sí cobran sus jugosas dietas.

Los que toman las decisiones son Jorge Luis Aguilar Meléndez, Víctor Hugo Ruiz, Manuel Ventura (El Rey de la Basura o El Poblano) y Pepe Santiago.

Los que deliberan, los que piensan, los que razonan y deciden qué línea seguir son Jorge Luis Aguilar Meléndez, Víctor Hugo Ruiz, Manuel Ventura (El Rey de la Basura o El Poblano) y Pepe Santiago.

En las reuniones de trabajo se deja escuchar su voz, fuerte, con argumentos, con contraargumentos, como que nacieron con cerebro oxigenado los señores, y hasta regañan al presidente cuando toma decisiones que, a su juicio, van en sentido erróneo.

Y el presidente agacha la cabeza, mete sus manos a la bolsa y calla; en todo caso dice que ya fueron decisiones tomadas y habrá que aguantar los reparos de la burra. Cuando responde lo último, al menos, deja entrever que al final de cuentas el responsable es él.

Pero que un alcalde carezca de liderazgo y no sepa decidir, o no sepa mandar, y que se atemorice al ver a los dirigentes de las organizaciones sociales con sus morrales repletos de lazos, es decepcionante para los comalapenses y lo saben, por lo que ahora se sienten arrepentidos de haber canalizado por ahí su voto o su dinero. Fsur.

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