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Químicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtienen compuestos biológicamente activos, antioxidantes, aditivos y colorantes naturales del camote morado, los cuales ayudarían a prevenir males cardiovasculares.

La UNAM informó en un comunicado que en México se come el camote blanco y amarillo en dulce y puré, pero el morado, con valiosas propiedades nutracéuticas para mantener la salud, se reserva solo para las ofrendas del Día de Muertos.

Por ello, el investigador de la Facultad de Química (FQ), Arturo Navarro Ocaña, y sus alumnos decidieron analizar las ventajas de esta raíz tuberosa –como se le conoce al camote morado-, por las cantidades antioxidantes y colorantes naturales que contiene.

Navarro Ocaña indicó que lograron identificar los compuestos bioactivos y procesos para obtener nutracéuticos de esta especie originaria de México, de amplia distribución, sobre todo en la región centro del país.

“Lo encontramos en la sierra norte de Puebla, en la sierra Zongolica de Veracruz, en Jalisco, Guanajuato y Estado de México”, mencionó el investigador de la UNAM.

El camote morado es el séptimo cultivo alimentario de mayor importancia en el mundo, por ejemplo, en Asia es común su consumo y en China ocupa el primer lugar en producción, debido a sus propiedades para mantener una buena salud.

Sin embargo, señaló el universitario, en México hace falta difundir sus propiedades y su ingesta continua, por lo que en el laboratorio de la FQ se realiza la modificación enzimática de antioxidantes naturales y compuestos bioactivos para que se usen a gran escala.

“Buscamos el uso integral del recurso, pues además de su raíz tuberosa, las hojas y flores (conocidas como quelites) también son comestibles”, resaltó Navarro Ocaña.

El químico de la UNAM mencionó que el camote morado es rico en almidón, adecuado para hacer harinas y bebidas fermentadas, con las que ya se realizan ensayos en el laboratorio de la FQ.

“Hemos analizado su composición, incluidas las hojas, flores y los tallos, para conocer sus compuestos biológicamente activos, la cantidad y condiciones en que se conservan”, dijo.

El químico añadió que también desarrollaron harinas de la pulpa y, a partir de ellas, la alumna de la maestría en Ciencias Químicas, Andrea Torres, preparó bocadillos saludables, como panecillos que conservan el color original, parecidos a los que se elaboran con frutos rojos, y en ellos se midió la cantidad de compuestos bioactivos que contienen.

De acuerdo con el especialista, esta planta comestible es nutritiva y equilibrada, pues tiene una buena cantidad de carbohidratos y proteínas, algunos lípidos, vitaminas y minerales.

“Además, posee compuestos bioactivos como antocianinas, ácidos clorogénicos, triterpenos, cumarinas y alcaloides, que son metabolitos secundarios responsables de proteger y prevenir enfermedades a largo plazo si su consumo es frecuente”, destacó.

El químico recordó la dieta tradicional de Okinawa, en Japón, la cual tiene al camote como uno de sus alimentos principales, lo que demostró los beneficios en sus habitantes.

“La población que la consume en esa zona de Japón tiene un promedio de vida de 87 años, una de las más longevas del mundo, y buenas condiciones generales de salud, según estudios científicos”, subrayó.

Navarro Ocaña resaltó que el principal aporte de esa raíz tuberosa para mantener la salud es que es un antioxidante “potente”.

“Contiene antocianinas y ácidos clorogénicos que combaten el estrés oxidativo y el síndrome metabólico, mejoran las enfermedades de los ojos y previenen las enfermedades cardiovasculares”, aseguró el químico.

“También son sustancias que permiten controlar la diabetes. Más recientemente se ha comprobado que ayudan a recuperar la memoria a corto plazo”, agregó.Fsur.

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