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Héctor Estrada

Pese a la crítica situación económica que actualmente vive la entidad chiapaneca y los números negativos en materia de desarrollo social, el próximo año Chiapas se dará el lujo de desembolsar más de 100 millones de pesos para hacer de Tuxtla Gutiérrez la sede del Congreso y Campeonato Nacional de Charrería, conocido por ser el deporte favorito del actual Gobernador del Estado.

Lo que se avizora como uno de los más costosos “caprichos” sexenales, se consumó apenas la semana pasada cuando el Consejo Nacional de la Federación Mexicana de Charrería aprobó por unanimidad la ostentosa propuesta presentada por el Gobierno de Chiapas para quedarse con esta justa.

Fue el propio Secretario de Gobierno, Juan Carlos Gómez Aranda, acompañado del secretario de Turismo, Mario Uvence Rojas y el diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Luis Ignacio Avendaño, quien se trasladó hasta la Ciudad de México a fin de ratificar las intenciones de Manuel Velasco Coello para quedarse a toda costa y costo con el LXXII Congreso y Campeonato Nacional Charro 2016.

Con tal de arrebatar la sede del campeonato nacional a Guadalajara, que ya había hecho su propuesta, Chiapas pagó como garantía una fianza de más de 17 millones de pesos, además de una serie de compromisos que como mínimo significarán para la entidad otros 100 millones de pesos adicionales.

Entre los compromisos para la organización del primer campeonato nacional de charrería en el sureste del país, donde por cierto se contempla la participación del mismísimo gobernador de Chiapas y varios de sus amigos, destaca la construcción de un nuevo lienzo carro con capacidad para 10 mil personas cómodamente sentadas.

Según las promesas del comité organizador en Chiapas, el nuevo lienzo charro que se construirá en Tuxtla Gutiérrez tendrá dimensiones similares a las del “Auditorio la Gente” que se erigió en Tepic, Nayarit, para el congreso de charrería 2013 que tuvo un costo de más de 160 millones de pesos para su edificación.

El nuevo complejo charro contempla también un lienzo alterno para preparar el ganado vacuno y caballar desde meses antes, ocho naves ganaderas techadas para más de 500 caballerizas, tres espacios de estacionamiento con capacidad para mil 500 carros (cada uno y un espacio de estacionamiento para los remolques), así como un área comercial y de alimentos.

Chiapas pagará además, 25 mil pesos para la transportación de cada uno de los 230 equipos procedentes del interior de México y 40 mil pesos a los equipos originarios de los Estados Unidos; tres habitaciones dobles a cada equipo participante, además de la presentación tres “cantantes de talla internacional durante el transcurso del evento a costos accesibles para las familias charras”.

Aunque el Gobierno de Chiapas no ha informado el costo total que significará traer a la entidad el Congreso y Campeonato Charro 2016, las experiencias de sedes recientes como Tepic y Querétaro hablan de presupuestos superiores a los 200 o 250 millones de pesos que fueron destinados para todo el desarrollo de infraestructura, logística y organización de cada campeonato.

Sin embargo; en Chiapas, a diferencia de Nayarit y Querétaro, el gasto no parece tan justificado en relación a la relevancia del deporte dentro del estado (en materia de práctica y logros nacionales). Y es que, la entidad chiapaneca ni siquiera se encuentra dentro de los 15 estados del país donde más se practica la charrería.

Según datos de la propia Federación Mexicana de Charrería, en Chiapas la práctica de la charrería profesional es de las más bajas del país, con representaciones muy modestas y resultados escasos en los campeonatos nacionales, por lo que el evento de 2016 se perfila como el mayor lujo charro para el sureste mexicano.

Es así como el mandatario chiapaneco tenderá en “su casa” el principal evento de su deporte favorito, aún cuando no exista justificación estadística que sostenga semejante gasto y el millonario complejo charro a construirse termine convirtiéndose en un costoso elefante blanco con el pasar de los años y las ya acostumbradas modas sexenales. Fsur.

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