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Disraelí E. Ángel Cifuentes

No coincido del todo con el columnista David Morales cuando señala que Jorge Constantino Kanter podría encaminarse a una derrota si se lanza como candidato a la presidencia municipal de Comitán.

Es más, si fuera candidato, la elección se tornaría interesantísima con ese solo hecho.

Kanter sabe ser candidato, y, no sólo eso, sino sabe ser buen candidato, y aún más, muy buen candidato, de esos que rápidamente levantan vuelo y hacen suficiente ruido.

Cuando un día lo vi llegar a solicitar con Pepe Castellanos (otrora Secretario Municipal) su constancia de residencia nadie daba un peso por él, y, menos, sabiendo que se enfrentaría al entonces presidente del PRI, Manolo Pulido; al entonces Diputado Local, Víctor Hugo Ruiz Guillén, y al eterno candidato Paco Torres Vera.

Los tres tenían muchísimo camino recorrido, y era difícil pensar otra cosa: uno de ellos se haría de la candidatura tricolor, uno por ser el presidente del partido, otro por su condición de diputado local y trabajo de gestoría, y uno más porque era la enésima vez que lo intentaba.

Pero tan pronto se dio el banderazo de salida a la precampaña, que en esa ocasión era por medio de encuestas, Kanter comenzó a dar de qué hablar.

Hizo tremendo ruidero con su publicidad y su estilo bronco de hacer política. Un hombre directo para hablar, engallado, con un liderazgo natural, de esos que no le tienen miedo a nada.

Los otros tres siguieron con su estilo de priistas ortodoxos y pensaron que, como Kanter acaba de entrar al ruedo, no le alcanzaría para que la encuestadora por lo menos lo tomara en cuenta.

Yo mismo escribí una columna titulada “Kanter, adelante por una nariz”, anunciando su victoria en las encuestas, porque veía que su estilo directo y hasta atrabancado era para tomarse en cuenta, pues tan pronto le soltaban que podía perder la encuesta comenzaba a empuñar las manos a defender su punto argumentando que si no significaba nada por qué le tenían tanto miedo.

Y, por una nariz, pero sí ganó la encuesta.

Y entonces Manolo, Víctor Hugo y Paco se encabronaron y pidieron que se fueran a una elección abierta a la militancia, haciendo a un lado los resultados de la encuesta.

Creyeron que Kanter se pondría a llorar por falta de paga. Y cuál fue su sorpresa, Kanter les respondió al instante que “órale, pues, como va, vámonos a la consulta directa, mañana mismo la hagamos si gustan, o el día y a la hora que quieran”.

Kanter, siempre engallado, siempre seguro de sí mismo, con fuerte liderazgo natural.

Con esa autoestima elevada hizo campaña entre el priismo comiteco y no sólo ganó, sino arrasó en las internas. Para que a nadie le quedara dudas de quién iba a ganar la elección constitucional.

Aún más, recuerdo que en la presentación de mi libro, realizada en el Teatro de la Ciudad Junchavín, acudió a felicitarme abierta y públicamente, a pesar de la zarandeada que el PRI había recibido en las páginas de “Transición Política en Comitán”, donde sacaba a la luz todas las mañosadas que los gobiernos municipales tricolores habían cometido desde palacio, con documentos en mano.

Y me atrevo a pensar que si el PRI lanzara en el 2018 su candidato a gobernador enfrentándolo uno a uno contra el PVEM, Jorge Constantino Kanter debería ser el candidato a la presidencia municipal, pues con él se aseguraría una gran cantidad de votos, y prácticamente el triunfo en ese municipio.

Claro, mucho dependerá de lo que haga el actual presidente municipal, comenzando este último a limpiar de nepotismo su administración, plagada de funcionarios que son familiares directos suyos.

Pero, aún en el peor escenario por una pésima administración tricolor, Kanter debiera estar en las boletas en el 2018. Fsur.

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