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DavidTavernier 

Bien aplicaría para el junior diputado local electo, Mauricio Cordero Rodríguez, el sobrenombre, o mote, del “Aparecido”. Esto debido a su oportunista y subrepticia “carrera” política, tanto en los partidos Revolucionario Institucional (PRI) como el Verde Ecologista de México (PVEM), la cual ha sido operada e impulsada desde la comodidad de la sala de su “Papi”.

Así, sin ningún antecedente que valga o de peso entre las filas del dinosaurio tricolor, de la noche a la mañana fue impuesto y donada (literalmente) la dirigencia del PRI en Comitán, en un hecho propio de acto de magia circense, ante la sumisa complacencia de una militancia local voluble, y sin convicciones, que aceptó la farsa.

Imberbe en política y sin conciencia alguna, recién nombrado Mauricio como dirigente local del PRI, el “retoñito” de la casa Cordero Rodríguez, se fue de paseo a varios países de Asia, entre los que el jovenzuelo destacó Hong Kong e Indonesia, y que presumió en fotos con claro cinismo en redes sociales. Se han preguntado, mis cinco férreos lectores, ¿en qué ha trabajado este muchacho para poder pagarse este tipo de costosos viajes? En nada, todo sale de la bolsa de su señor padre, que a la edad que ya tiene Mauricito, aún lo mantienen como si fuera un adolescente. Esto sería una vergüenza, para cualquier joven de clase media. Y a ese holgazán, los priístas locales lo aceptaron como su líder.

Para tapar su falta, y ante la cascada de críticas por sus burgueses viajes -incluso fue exhibido en varios medios a nivel nacional-, “el Aparecido” fiel a sus antecedentes caciquiles, respondió con obras pías, de caridad, regalando fetiches de plástico barato a un sector de la población, en un estado con los índices de pobreza más altos de todo el país. Lucrar con la pobreza de la gente, la desvergüenza en su sonrisa.

Como supuesto dirigente del PRI local, lo entrevisté alguna vez. En esta, se declaró férreo opositor a los gobiernos que habían encabezado, a lo largo de tres administraciones, los pvemistas en Comitán, a los que señaló de corruptos. Dijo, también, que haría todo a su alcance para que se reabriera y expusiera públicamente la verdad en el caso “CADOMI”, sobre el que dijo, las cúpulas “verdes” en el municipio han tapado el trasfondo de su muerte en todos estos años. Nada hizo después.

Su estadía en la ficticia “dirigencia” del tricolor local, desde luego, pasó por más penas que algún logro para ese partido. A principios de este año, le clavó a su militancia la daga por la espalda. “Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto”, dice un proverbio chino.

La traición, vino enmascara con la renuncia de Mauricio Cordero a la dirigencia del PRI comiteco, para “asumir” las riendas de la Secretaría de Desarrollo y Participación Social del estado de Chiapas. Y dijo: “Es un honor poder compartirles que el día de hoy tomé protesta como Secretario de Desarrollo y Participación Social de nuestro Estado. Agradezco al Gobernador Manuel Velasco Coello por la confianza depositada en mi persona y refrendo mi compromiso de iniciar con entusiasmo esta oportunidad de servir a Chiapas”.

De nuevo “el Aparecido”, pero ahora, en la función pública. ¿Qué trayectoria tenía Cordero, hasta esos momentos, para merecer una secretaría de Estado en Chiapas? Seguramente se han preguntado mis férreos lectores. Ninguna. ¿Cuánto duró en el cargo? ¿Cuánto fue su entusiasmo y compromiso para servir a Chiapas?

Y así, vino la más reciente aparición del “Aparecido” Cordero, pero ahora en las filas del PVEM, tal como conejo que sale del sombrero de mago de fiesta de piñata infantil, aún mejor, como emergiendo lentamente del fondo de una exótica piscina de extravagante hotel de un país asiático.

En ese partido, las cabecillas, le entregaron la candidatura a congresista del Estado, y su “papi” se la compró, peso a peso. Y, ¿qué pasó con los militantes que estaban en lista de espera para ocupar ese cargo por dicho partido?, como dice conocida letra de canción popular, “Los mariachis callaron”. Sumisos, como es su formación, bajaron la cabeza sin chistar. “Aguantar vara”, sería oportuno decir.

“El Aparecido”, Mauricio Cordero Rodríguez, hoy vertiginoso diputado local “electo”, hace antesala para aparecerse en su nuevo cargo que le han donado y comprado, a la vez.

“Aparecido” como trayectoria política, traidor en su currículo, mantenido a su edad aún por su padre, ¿qué espera la ciudadanía del junior, hoy pvemista, Mauricio Cordero Rodríguez? Sería ingenuo pensar que va a trabajar por la población, cuando ni siquiera ha de levantar su plato de la mesa después de comer. Su meteórica “carrera” política, está esencialmente creada y llevada para preservar la hegemonía de los negocios y el poder político de su familia en la región. Nada, más. La población, tal vez, sólo recoja los fetiches de plástico barato que les tiren. Le vienen tiempos inciertos a esta población. Fsur.

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