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México, D.F.– Algunas vacunas poco efectivas podrían fortalecer los virus y provocar mayores riesgos a la salud de aquellos que no están vacunados. Así lo comprobó un estudio publicado en la revista PLOS Biology. que sacó esta conclusión gracias a la evaluación de gallinas.

Si bien la mayor parte de las vacunas ayudan a prevenir las enfermedades, hay algunos tipos de vacunas que tienen “fugas”, explicó la investigación. Éstas colaboran hacia una mayor virulencia, lo que podría establecer cepas con efectos más letales en el ambiente.

Las aves fueron vacunadas contra un tipo de herpes conocida como la enfermedad de Marek, que tarda en promedio dos meses en matar a las gallinas debido a la parálisis que les provoca.

Los científicos identificaron que las gallinas no vacunadas sufrieron los síntomas potenciados de la enfermedad, cuando les causó una desorientación en poco tiempo y una parálisis que no les permitió caminar o comer, al punto que llegó a hacerlas morir en un plazo de siete días.

Ahora los investigadores se preguntan si este fenómeno podría darse en humanos, y concuerdan en que el desarrollo de cualquier virus en una versión más dañina sólo sería posible en caso de que las personas, aun vacunadas, pudieran transmitir el virus.

“Nuestros datos muestran que la vacunación es suficiente para mantener las cepas hiperpatogénicas en aves de corral. Al mantener las aves infectadas vivas, la vacunación aumenta considerablemente el éxito de transmisión y de ahí se extendió de cepas muy letales para persistir en poblaciones no vacunadas de virus”, citó la investigación.

Esto representaría que si antes estos animales morían por las enfermedades, dentro de un proceso de selección natural, ahora las vacunas podrían ayudarlos a mantenerse con vida a riesgo de que transmitan un virus más fortalecido.

“En la versión más mortal las aves murieron tan rápido que no hubo tiempo para que el virus se dispersara”, dijo el autor de la investigación Andrew Read, quien trabaja en la Universidad Estatal de Pensilvania, Estados Unidos, a la revista científica LiveScience.

¿Acaso la solución sería dejar de vacunar? No. Los investigadores sostuvieron que este trabajo no se debe interpretar como un esfuerzo para dejar de vacunar a las personas, sino más bien, para que se haga énfasis en la calidad de las vacunas para que no permitan dichas “fugas” de enfermedades.

“Por ejemplo, sería extremadamente importante saber si las vacunas del ébola podrían desencadenar este tipo de transmisión”, apuntó Read.

Si bien el científico dijo que este fenómeno fue controversial desde que se presentó hace una década, el experimento en gallinas demostró lo vulnerable que siguen siendo las vacunas comerciales modernas. Fsur.

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